jueves, 22 de noviembre de 2012

Día 1: Preparada para traspasar.

Bueno, aquí estoy, frente las puertas de la Gran Escuela de Patinaje.
A lo mejor no la conocéis, pero desde que tenía 4 años, y eso que ahora tengo 13, quería venir a esta academia. Lo ansiaba. Y hace dos semanas me decidí mandar la solicitud. 
Pues bueno, aquí estoy...
Todo empezó, hace dos semanas justas...


Allí permanecía sentada, en la silla de mimbre, con mi libreta encima de las piernas. 
Mis dedos tamborileaban nerviosamente. Mi pelo caía sobre mi cara.
Comencé a escribir con mi pluma azul...


Honorable Directora Crisper de la Gran Escuela de Patinaje de Londres, mis más sinceros saludos.
Le escribo a raíz de mi deseo de poder conseguir una plaza en su academia.
Desde pequeña he patinado con todo mi ser, he ganado varios premios, y ansío iniciar la enseñanza profesional, y poder competir de verdad.
Como la matrícula está abierta, aquí le envío mi currículum, y usted, ya verá.
Hasta otra vez, reciba un cordial saludo,

Melania Blues.

P.D. Adjunto una foto mía reciente, para que pueda "conocerme" de alguna manera mejor.

Una foto mía, donde aparecía con el fondo el verde prado, vestida con una camisa anudada a la altura del vientre, a cuadros rojos y blancos, y con unos vaqueros ajustados. Mi melena rubia oscura caía sobre mis hombros. Mis ojos, verdes claros, despuntaban brillos de emoción.
Mi calzado, mis patines blancos, a cordones azules mar.


Y bueno, no sé cómo ni por qué, pero hace dos días recibí la carta que me permitía entrar en la academia, horario de clases, y una gran felicitación con la que iniciar el curso con alegría.

(Hace dos días...)

- ¡Mel, ven ya y deja de patinar! ¡La comida ya casi está lista!-decía mi madre.
Yo no le contestaba, disfrutaba al máximo mientras podía del pleno aire que me daba de frente en la cara. Saboreaba respiración, el aroma en el aire de la hierba húmeda, y dejaba lanzarme resbalando por el asfalto con mis fieles patines.
Al final, me dirigí al porche, y cuando me iba a empezar a quitar mis patines, llegó el cartero, con carta en mano.
-¿Es para mí?-le pregunté.
El asintió, y, temblorosa, la cogí.
Fui corriendo a la cocina, con patines ya quitados, a abrir el sobre con un cuchillo. No me podía creer lo que estaba leyendo. Me admitían. ¡Me admitían!
-¡¡¡Mamá!!!-chillé.-¡¡¡Me admiten, me admiten!!!
Todos eufóricos en la casa.


Así que, ya habéis visto cómo he llegado aquí. Esta va a ser una nueva etapa de mi vida, que sin duda me marcará por completo. 
Desde Cambridge he viajado, hasta aquí, hasta Londres, para podr hacer lo que más amo; patinar.
Sin duda, me voy a comer el mundo:) .

                                                                                                        

                                                                                                        
                                             
                                                                                 
                                                                                        
    

                                                                                                    

No hay comentarios:

Publicar un comentario